Consecuencias de una mala higiene dental

Consecuencias de una mala higiene dental

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¿Sabes cuáles son las consecuencias derivadas de una mala higiene dental? No lavarse los dientes de manera habitual influye muy negativamente en la salud. No solo es cuestión de tener caries, dolor de muelas o halitosis (mal aliento). Una infección en la boca puede provocar problemas en otras partes del cuerpo. Las toxinas y bacterias viajan por las venas y arterias y pueden llegar a cualquier órgano, entre otros, el corazón.

Artritis

La mala higiene bucal puede generar una periodontitis severa. Las bacterias que se alojan entre los dientes y las encías pueden generar toxinas que viajan con la saliva al interior del estómago, este las absorbe y pasan al torrente sanguíneo. Esto permite que las toxinas lleguen a las articulaciones, lo que puede provocar inflamaciones, especialmente en manos y pies. Es decir, pueden causar artritis reumatoide, especialmente dolorosa.

En el embarazo

Si no mantienes una correcta higiene bucodental durante el embarazo también puedes desarrollar una periodontitis, que acabaría siendo un importante factor de riesgo para el bebé. El libro ‘Salud bucal en la mujer. Prevención a lo largo de la vida’ relaciona esta enfermedad con la posibilidad de sufrir un parto prematuro, pues se cree que esta infección libera las hormonas responsables del parto.

Agravar la diabetes

¿Eres diabético? Entonces tienes más probabilidades de padecer periodontitis, lo que agravaría tu diabetes. Al tener una mayor cantidad de azúcar en la sangre, las bacterias de la boca crecen con más facilidad.

Infarto de miocardio

Hay una estrecha relación entre las infecciones graves de encías y la posibilidad de sufrir un infarto. Así lo destaca el trabajo ‘La periodontitis como factor de riesgo en los pacientes con cardiopatía isquémica’ elaborado por un equipo de la Facultad de Odontología de la Universidad de Barcelona. Además, un estudio estadístico realizado en el Hospital General de Veteranos de Taipei entre 2004 y 2011 reveló que las personas que acudían a una limpieza bucodental una o dos veces al año tenían un 24% menos de probabilidades de sufrir un infarto.

Gastritis crónica

Una mala higiene bucal contribuye a la pérdida de piezas dentales, lo que dificulta la masticación de alimentos. Por lo tanto, los trozos de comida que lleguen al estómago serán más grandes y difíciles de digerir. Esto a la larga puede derivar en un aumento de los jugos gástricos, lo que provoca gastritis.

A todas estas consecuencias, hay que sumar otras más leves como la probabilidad de sufrir más lesiones al hacer deporte o de padecer problemas de espalda. Para evitar todos estos problemas, se recomienda cepillar los dientes, como mínimo, dos veces al día. Y hacerlo con tiempo, asegurándose de no dejar restos de comida entre los dientes y las encías. De hecho, lo mejor es usar hilo dental tras el cepillado. Además, es preferible evitar los alimentos ricos en azúcares añadidos y recordar la importancia de acudir de manera anual a una revisión con un odontólogo profesional.

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